¿Cómo hacer que las ciudades cuenten con una movilidad más sostenible? Una de las soluciones es reducir el uso del coche privado, todo un reto nada sencillo de implementar teniendo en cuenta que la mayor parte de las políticas urbanas y de transporte actuales favorecen al automóvil.

 

¿Qué medidas se pueden aplicar para contrarrestarlo? Opciones hay muchas pero vamos a centrarnos en 5 de las más importantes.

 

Apostar por el transporte público

 

Si queremos reducir el uso del automóvil se deben fomentar otros tipos de transporte que faciliten la movilidad. Para ello es indispensable promover el uso del transporte público con infraestructuras de calidad y buenas conexiones. Según los datos del INE en su Estadística de Transporte de Viajeros el transporte público ha experimentado un crecimiento en usuarios del 4,7% en febrero de este año. Para que la cifra siga subiendo es necesario invertir en recursos, planificación de rutas, frecuencias de paso y horarios.

 

Limitación de uso del automóvil

 

Difícil de poner en práctica pero un paso muy importante para conseguir una movilidad verdaderamente sostenible. En este sentido sería necesario crear restricciones de tráfico en zonas muy concurridas, reducir la velocidad de los coches en los accesos a las ciudades o la habilitación de plazas de aparcamiento en zonas poco congestionadas. Otras medidas enfocadas a restringir la utilización del coche son la creación de barrios sin vehículos motorizados o calzadas de velocidad reducida.

 

Más peatones y bicicletas

 

La mayor parte de las ciudades no son muy amigables con ciclistas y peatones, cuando son dos maneras de desplazarse que reducen el impacto ambiental y acústico. Sería conveniente que parte del espacio ocupado por los coches se destinará a los peatones y ciclistas. Un hecho que implicaría acondicionar aceras, peatonalización de calles, eliminación de barreras arquitectónicas, crear carriles bicis, implantar un servicio de bicicletas públicas, disponer de más aparcamientos y mejorar la conexión con el transporte público. Además de velar por ofrecer una mayor seguridad a los ciclistas optimizando intersecciones, señalización y el tiempo de los semáforos.

 

Reducción de la velocidad

 

La velocidad de los vehículos tiene una incidencia elevada en el volumen de contaminación acústica y atmosférica. Una forma de combatirla es a través de las ‘zonas 30’, es decir, zonas de la ciudad en las que solo se puede circular a máximo 30 km/h. En los accesos a las ciudades se podría implantar la medida de poder transitar hasta un máximo de 80 km/h, una opción que además reduciría la siniestralidad.

 

Medios de transporte compartidos

 

Gran parte de los vehículos que circulan por las ciudades llevan de media a solo una o dos personas a bordo, lo que es un desperdicio de espacio y eleva el porcentaje de contaminación. Para solventarlo se debería promover el uso colectivo de los vehículos o “car sharing” un servicio en que el conductor pone su coche a disposición de otras personas para que viajen con él pagando el trayecto realizado. Una manera de reducir emisiones contaminantes, aumentar la rentabilidad económica de los coches y ahorrar combustible.

 

 

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