Con la llegada del otoño, moverse en bicicleta puede resultar algo más incomodo si nos encontramos con un día de lluvia. En este artículo os daremos una serie de consejos para que podáis circular de forma totalmente segura adaptándoos a las condiciones metrológicas.

Cuando pensamos en lluvia y bici, lo primero que nos viene a la cabeza es la suciedad que va a adquirir el guardabarros, pero no es el único elemento que se necesita para viajar de forma segura. Hay otros elementos que son importantes en la misma medida: la presión y el estado de los neumáticos, y la manera de frenar. Por lo que se refiera a las ruedas, es altamente recomendable rebajar la presión de los neumáticos moderadamente, ya que de esta manera ganaremos adherencia con el suelo. Asimismo, se debe ser extremadamente cuidadoso con la manera de frenar, especialmente en los primeros minutos de lluvia y vigilando siempre de no frenar de golpe en áreas del suelo totalmente lisas como pintura de la calzada o tapas de alcantarillado.

Otro elemento imprescindible que debes tener en cuenta si quieres coger la bicicleta en días de lluvia es la vestimenta que vayas a utilizar, ya que la visibilidad es muy inferior tanto para ti como para los otros vehículos que ocupan la calzada. Para impedir mojarnos y así evitar resfriados o situaciones incómodas es recomendable usar ponchos y pantalones impermeables, sin olvidar de llevar algún elemento reflectante, tanto en el casco como en zonas como tobillos o muñecas. Para ser aún más visibles, es altamente recomendable equiparse con luces: una roja para la parte trasera y una blanca y potente en la parte delantera.

Finalmente, una vez lleguemos a nuestro destino, es muy importante secar las partes sensibles de la bicicleta como los frenos y neumáticos en la medida de lo posible, de esta forma, evitaremos que se oxide el metal y que se deterioren los anclajes. ¡Cuida tu bicicleta como ella te cuida a ti!

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