Actualmente un 50% de la población mundial vive en ciudades y sus periferias. Esto ha provocado que muchas personas en su día a día tengan que desplazarse para llegar a sus puestos de trabajo. Como la mayoría de ellos se encuentran en el centro de las urbes, muchos optan por utilizar medios de transporte compartidos o vehículos sostenibles. No obstante, también hay quien opta por utilizar alternativas más contaminantes, especialmente vehículos convencionales.

Cuando pensamos en un vehículo sostenible, lo primero que nos viene a la cabeza seguramente es una bicicleta, pero hay que tener en cuenta que también podemos movernos de manera sostenible con vehículos eléctricos, siempre y cuando la electricidad que usamos para recargarlos sea limpia, ya que si los cargamos con energías poco sostenibles acabaremos contaminando de manera similar a los vehículos convencionales.

En algunas ciudades, los consistorios están aplicando una normativa cada vez más restrictiva para disminuir el uso del coche y promover la bicicleta. Por ejemplo, se están implantando medidas como peajes urbanos, el uso de más parquímetros y la disminución de las plazas de estacionamiento dentro de la ciudad. También hay medidas que, al contrario de imponer una normativa restrictiva, facilitan la movilidad a pie y en bici. Una de estas medidas, es la intermodalidad, que no es más que facilitar el transporte de vehículos como patinetes eléctricos o bicicletas dentro del transporte público, para facilitar el acceso a los diferentes lugares de manera integrada.

Finalmente, cabe destacar que, aún que el coche eléctrico y otros vehículos menos contaminantes son una buena opción, la bicicleta es el mejor medio para movernos de manera cien por cien sostenible y para tener una movilidad más rápida y fluida dentro de la ciudad.

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