Los neumáticos fueron un gran descubrimiento de John Boyd Dunlop en 1888. Antes de que fueran inventados, ir en bicicleta resultaba ser algo más incomodo puesto que las ruedas se fabricaban con cuero y con goma maciza.

Ahora en cambio, todos llevan cámara de aire y los podemos encontrar de distinto grosor, dibujo y características dependiendo del terreno por el que se quiere circular: carretera, ciudad, montaña, etc.

Los neumáticos son, sin duda, la parte más importante de la bicicleta, ya que son el punto de agarre principal que tiene el vehículo con el suelo. Por ello es importante llevar el neumático adecuado y la presión que corresponda, ya que antes de hacer una ruta, es vital que la presión sea la adecuada para las exigencias que se nos van a presentar.

No obstante, tener los neumáticos excesivamente hinchados provoca que reboten ante las diferentes irregularidades del terreno y el agarre también acaba siendo menor, ya que la superficie de contacto es más pequeña. Por lo contrario, si están poco hinchados, el roce causará un desgaste superior en ellos y, en altas velocidades, el control de la dirección de la bicicleta será menor, por lo que los impactos no se absorben adecuadamente y se puede pellizcar la cámara del neumático.

En definitiva, la mejor manera de conocer y revisar la presión ideal para tu bicicleta es consultar las especificaciones del fabricante y tener en cuenta los siguientes aspectos: si el ciclista tiene un peso superior a los 80 kg, debe llevar la presión al máximo y aquellas que tienen un peso inferior a los 50 kg, deben hincharlas al mínimo recomendado por el fabricante.

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